Los orgasmos accidentales de las mujeres

13/03/2019   |   0 Comentarios

Aunque sea ya un lugar común, el momento inmediatamente posterior al orgasmo femenino se conoce como “la petite mort” (la pequeña muerte, en francés), y se interpreta como la pérdida del estado de conciencia o desvanecimiento que sucede tras él. El conocimiento del orgasmo femenino nunca será completo, pues es misterioso e infinito, pero llega a niveles insospechados cuando algunas chicas pueden “morir” por segundos únicamente de puro placer.

Para algunas, llegar al clímax es difícil de conseguir. Sin embargo, también puede suceder cuando menos lo imaginamos, y entonces aparecen por sorpresa y los denominamos accidentales. La revista masculina ‘Men’s Health‘ ha decidido recoger los testimonios de algunas mujeres que han pasado por algo así, y sus anécdotas son sin duda épicas.

Final feliz

La segunda encuestada tuvo la suerte de llegar al clímax  durante un masaje que probablemente no incluía un final feliz: “Me gustan muchísimo los masajes así que, en mitad de uno, de repente noto que estoy teniendo un orgasmo. Intenté relajarme y pensar otra cosa pero una vez que empieza es imposible que no culmine”.

Los milagros de la naturaleza

Lo cuenta Ella, de 24 años: “Me sucedió una vez en la que me encontraba sentada debajo de un árbol muy alto mientras la lluvia me golpeaba en la cara, estaba siendo un momento irrepetible”.

La presión que ejerce la cabeza del bebé sobre las paredes de la vagina puede provocar un orgasmo

“No sé qué me pasó”, continúa. “De repente sentí una conexión muy intensa con la naturaleza que me rodeaba y comencé a sentir un orgasmo. Fue la cosa más genial que me ha pasado nunca. Me he dado cuenta de que puedes llegar al clímax fuera de las experiencias sexuales tradicionales… y eso me encanta”.

Esto suena peligroso

Otra entrevistada cuenta una experiencia aún más fuera de lo común: “Me encontraba en la ducha preparándome para una cita y rasurándome las piernas. Estaba haciendo equilibrio para afeitar primero la derecha y después la izquierda, y de repente me coloqué de una manera interesante, el agua se resbalaba por mi entrepierna. El juego entonces pasó a mayores”.

“Por un lado seguía intentando mantener el equilibrio y por otro no morirme de placer… al final me caí y me di en la cabeza. Acabé con una bolsa de guisantes congelados en la cabeza pero muy contenta con la experiencia”.

Corriendo

“Es lo más parecido a sentir fuegos artificiales en tu interior”, cuenta Celeste, de 37 años. “La primera vez que me pasó tenía 15 años y me pasó porque corría y las dos piernas frotaban un poco. Entonces lo sentí. A lo largo de la historia se ha repetido muchas más veces, bailando. Una vez me mojé los pantalones”.

En el parto

Cuesta creerlo, pero es posible. Marev, de 43 años lo cuenta así: “Soy madre de tres hijos y descubrí que el parto puede proporcionar un orgasmo memorable. Tiene que ser vaginal, como es lógico, pero existe. Se llama nacimiento extático y es un secreto poco conocido”.

Todavía sigue siendo un tabú en nuestra sociedad, pero el orgasmo de la madre provocado por el nacimiento del hijo existe. Se designa también como orgasmo útero-anexial y su explicación es la siguiente: la presión que ejerce la cabeza del bebé sobre las paredes de la vagina, así como la apertura y dilatación de los tejidos mientras la cabeza del niño desciende, proporciona a algunas mujeres una inesperada sensación de excitación sexual, incluso de éxtasis.

Dulces sueños

Esto lo cuenta Brea, de 27 años: “Una vez tuve el orgasmo más poderoso que puedas imaginar en mi sueño. Me desperté empapada en sudor y me fui corriendo a la ducha. Fue increíblemente intenso. Nunca lo olvidaré”.

 

Fuente: El Confidencial