Periodismo, Literatura y redes sociales

04/08/2019   |   0 Comentarios

Por Frank Núñez

Nadie medianamente informado pone en duda que después de la Internet y la popularización del las redes sociales el mundo ha dado un salto cualitativo y cuantitativo que ha desactualizado los recursos que hasta hace poco eran herramientas insustituibles para la comunicación y la adquisición de conocimientos. Por sustentarse en la ciencia de la información, el periodismo como oficio ha recibido un impacto tan devastador que Ignacio Ramonet, uno de los más prestigiosos teóricos de la actualidad ha sugerido que su ejercicio sea rebautizado con el nombre de “instantaneísmo”. Argumenta el autor que lo que antes se ofrecía periódicamente ahora debe servirse al instante.

La revolución provocada por las redes, que habría matado de angustia al filósofo José Ortega y Gasset cuando publicó su obra La Rebelión de las Masas en la tercera década del siglo XX, influye también en la literatura, debido al intercambio permanente de libros y artículos que permiten enterarnos en pocos días de un acontecer que antes nos llevaba meses y años. Probablemente la tarea más importante que deben afrontar las nuevas autoridades del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), cuyas elecciones están convocadas para este 30 de agosto, será el crear conciencia sobre la nueva realidad de la profesión para que mantenga su saludable rol de conciencia crítica de la sociedad, lo que en los actuales momento se debate en un remolino de confusión y cuestionamientos.

Con la colega Mercedes Castillo, cuya candidatura apoya abiertamente el autor de esta columna para que retorne a la Presidencia del CDP, hemos conversado sobre la necesidad de que los afiliados además de manejar las nuevas tecnologías pongan en práctica la metodología de la investigación científica en todos sus medios, nacionales, provinciales, municipales y comunitarios, de manera que la ciudadanía pueda apreciar la diferencia entre la información profesional y la del cibernauta común.

La práctica demuestra que el periodismo, como la literatura, puede salir fortalecido en las redes sociales, con actualización tecnológica y ética, que separen la paja del trigo.